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Entrevista a Jesús Pacheco: “Dialécticas del lector posmoderno”

By 26 abril, 2020 No Comments

Hoy hablamos con el joven Jesús Miguel Pacheco Pérez (2000), lector empedernido de la Generación que estudia el Grado de Lengua y Literatura Española en la UMU, tímido creador con dos poemarios publicados Gris esperanza (Vivelibro, 2017) y Antipoesía, cólera y realidades defectuosas (Ediciones en Huida, 2018), de los que ha aprendido a ser su peor crítico, y, al que puedo calificar como analítico y perfeccionista.

  1. Bueno, Jesús, nos conocimos por Twitter, y ahí trabamos una dialéctica que parte de la feliz coincidencia de nuestros estudios.  Nuestro primer encuentro fue en Libros Traperos, el día que yo presenté a Raúl Quinto, y allí hablamos sobre poesía, en las que cambió por completo mi impresión de ti y vi a un chico humilde vestido de un elegante siglo XX. ¿Cómo te presentarías a nuestros lectores? ¿Por qué elegiste el Grado de Lengua y Literatura Españolas?

Primero, lector; luego, escritor. Quizá por ello me enorgullezco más de lo que leo que de lo que escribo. Esto es parte de los motivos por los que he escogido esta carrera, el amor a la lectura, aunque siempre me he mantenido cercano a la filosofía, en menor medida. Esto ha hecho también que me pregunte por el lenguaje, suscitándome interés por la lengua y la estética literaria desde hace años. Se me ha llamado “intelectual” alguna vez, pero esa etiqueta es demasiado grande para mí. Soy un lector y escritor, generación Z, a veces un crítico con lo que leo. Poco más.

  • Podría parecer en una primera aproximación, que te nutres solo de referencias clásicas o propias de nuestra tradición literaria, sin embargo, te acercas cada vez más a una ruptura de esos moldes gracias al verso sintético y lumínico de Gamoneda o la evocación de la mitología de Aurora Luque, en consonancia con un lenguaje contemporáneo. ¿Cuál crees que fue el libro que cambió la dirección de tus lecturas de cabecera? ¿Qué consejo le darías a un lector que no ha salido aún de los poetas de Instagram?

El libro que me cambió bastante fue Sublevación inmóvil, de Gamoneda, el autor más contemporáneo que había leído entonces. Advertí en él una influencia grecolatina que me acercó a otros autores que la comparten por curiosidad e interés en esta contemporaneidad clasicista. Luis Alberto de Cuenca fue el primero tras Gamoneda, aunque el punto humorístico de algunos poemas suyos me alejó de él, y me hizo acercarme más a Aurora Luque, entre otros. Mi consejo para aquellos que siguen cuentas con miles de seguidores en Instagram, es que se abran a leer autores con menos seguidores y que no publiquen un libro cada dos por tres, les sorprenderá la belleza que hay en lo no tan compartido. O, también, si lo que les gusta es el amor, que pongan un pie en los clásicos echándoles un ojo a Bécquer, Cernuda o Neruda, ellos también son una buena introducción y salida.

  • Dime dos parejas de poeta clásico-contemporáneo que le sirvan a nuestros lectores para situarse con otra visión en la literatura.

Aurora Luque y Safo podrían ser una buena pareja, ya que la primera es traductora de la segunda y se siente bastante influencia de ella. Otra pareja sería la de J. A. González Iglesias y Catulo, por el mismo motivo que la anterior. Además, en el propio libro La siesta de Epicuro de A. Luque, hay una parte en la que la autora dice inspirarse en el Catulo de González Iglesias. Más que dos parejas, serían casi un cuarteto, lo grecolatino en la contemporaneidad compartiendo un hedonismo ascético.

  • En ese sentido, ahora más que nunca está presente ese juego entre la tradición y la vanguardia, que es el que persigue a la producción castellana desde el siglo XV. ¿Ha habido algún momento en nuestra literatura que haya habido una ruptura total con el pasado? O, ¿realmente los discursos han continuado entrecruzándose para oponerse o complementarse?

No creo que haya habido ningún cambio radical, ni siquiera en el Barroco o en las vanguardias del s. XX, a excepción -tal vez- del Renacimiento. La literatura acompaña a la historia en una progresividad casi pendular. Creo que Santayana dijo algo así como que quien no recuerda su pasado está condenado a repetirlo. La historia está llena de esa gente. Los discursos se complementan, beben de lo inmediato y es la inmediatez histórica la dicta la literatura. La oposición es una forma de complementariedad, creo yo.

  • Dentro de la selección de textos que me has enviado, están esas referencias inexcusables a la literatura hispanoamericana como son Borges y César Vallejo. Para mí, Borges es el verso del hombre que medita en su máquina de escribir y Vallejo es pura pasión y dolor, ellos junto a Huidobro consiguieron una renovación profunda del lenguaje. ¿Estarías de acuerdo con esa afirmación? ¿Cómo los definirías en dos palabras?

Borges para mí es casi como un amigo de todo lector y Vallejo un enemigo del lector, como un demonio bíblico que pone una trampa en su literatura para ser cruel con todo aquel que lo lea. Trilce, de Vallejo, es un libro que te empuja despiadadamente hacia el vacío alejándote de todo referente, dejándote solo con los significados. Vallejo es experto en el dolor, como bien afirmas, y Borges se inclina más hacia el pensamiento, casi como una filosofía en verso. Si tuviese que definir a cada uno con dos palabras, las de Borges serían “amigo” y “maestro”, aunque no le gustaba que lo llamasen maestro, y las de Vallejo serían creo que serían el propio sintagma “demonio bíblico”, dicho desde la más absoluta admiración, claro.

  • Actualmente, la poesía y la literatura escrita por mujeres se le está prestando mayor atención, además el discurso posmodernista está tomando mucha fuerza y estamos entrando en un mundo donde la escritura, los referentes y la tecnología se mezclan y nos llevan a otra visión del mundo. ¿Crees que estamos asistiendo a un verdadero cambio de la sensibilidad literaria o que es un camino natural para la renovación del discurso general?

Yo creo que son ambos fenómenos. Por un lado, el movimiento igualitario del feminismo ha abierto una investigación y reivindicación de referentes femeninos en la historia y, por lo tanto, en la literatura, así como otros movimientos. La crítica posmoderna ha creado una brecha en el canon donde mujeres, trans y personas de raza negra al fin han encontrado un hueco. Una vez se modifica este canon, las influencias de los escritores contemporáneos y más jóvenes sobre todo dejan de ser Shakespeare o Rubén Darío (por citar un ejemplo anglosajón –que a veces parece que este es el único que hay- y otro hispano) y empiezan a ser Szymborska, Soyinka o Peri Rossi. Tener otros modelos literarios y la propia concienciación de la sociedad actual cambian notablemente la escritura. Hasta en la propia contemporaneidad hay referentes, como Javier Cercas o Marta Sanz dentro de la autoficción, por ejemplo. Es por ello que el cambio de sensibilidad social ha guiado el discurso general, forjando entonces esta nueva sensibilidad literaria.

  • En cuanto a influencias internacionales, el texto del austriaco Georg Trakl parte de la corriente expresionista que ha ido dejando su rastro junto con otras vanguardias como el futurismo, al que volvemos a asistir casi sin saberlo, o el surrealismo. ¿Qué otros poetas vanguardistas europeos has leído? Y, ¿cuáles han sido tus últimas lecturas de narrativa, poesía o teatro de autores extranjeros que te han hecho reflexionar?

Dejando de lados a la vanguardista generación del 27, a la cual he leído con excepción aún de García Cabrera y Domenchina, el Altazor de Huidobro supuso un gran impacto para mí. También me pareció muy interesante la obra de Mayakowski, cuya poesía -iniciadora del futurismo ruso- leí hace unos años, así como la de otros poetas rusos soviéticos, aunque en estos profundicé menos por leer de ellos únicamente una antología. Sin embargo, mis últimas lecturas a raíz de esta cuarentena han recaído en A. Camus. Sus novelas y ensayo La peste, El extranjero y El mito de Sísifo han durado poco. También he leído a Mallarmé y he comenzado la traducción de una de sus obras. Otros libros recientes son Pedro Páramo, obras teatrales del s. XVII y manuales de Sintaxis, aunque estos ya son por cuestiones académicas.

  • Para acabar, si no es mucho pedir, como creador que eres y también gestor, me gustaría que hablases del Micro Abierto de la UMU, que ha supuesto para ti ese espacio de organización y difusión cultural, que nos cuentes también un poco el camino que tomarás en el activismo literario y cuál es el estado actual de tu creación y unos versos de remate.

El Micro Abierto de la UMU ha supuesto para mí un cambio realmente satisfactorio. Yo comencé a participar en recitales de poesía en Murcia activamente alrededor de los quince y dieciséis años. No me conocía absolutamente nadie y hubo gente que se fijó en mí para que leyese mis textos y aprendiese. El año pasado, junto con mi colega y coordinador Vicente Perelló, decidimos buscar una manera de darles esa oportunidad que me dieron, a jóvenes y estudiantes de la Universidad de Murcia, sobre todo, aunque no hay ninguna restricción de edad. La experiencia es realmente reconfortante porque ya no solo uno ayuda a que un joven escritor se atreva a compartir sus poemas o relatos con la gente, sino que el público, en su mayoría estudiantes de la Universidad, es tremendamente numeroso. Si el sitio en que lo hacemos (el Museo de la Universidad) tiene un aforo de unas noventa personas, hemos llegado a reunirnos ochenta y con una media de cincuenta-sesenta personas por Micro, y eso es algo maravilloso. Además, un espacio tan tristemente desconocido para la gente como lo es este museo, ubicado en el Cuartel de Artillería, se abre a ser conocido por cada vez más gente.  Asimismo, las redes sociales permiten que mucha gente del público comparta vídeos de sus amigos leyendo, aunque nosotros también tenemos un perfil para el Micro desde el cual compartimos fotos y vídeos que nos envía el público, así como publicidad, memes, etc. En este momento teníamos que estar trabajando en algunas novedades que íbamos a introducir, como la creación de una antología con los participantes o un sorteo, pero por culpa del coronavirus, estas novedades van a tener que esperar hasta al menos octubre.

Mi activismo literario se resume, realmente, en ayudar mediante lo que me ha dado la literatura. Tanto la posibilidad de organización de este Micro, como por mis propios textos, los cuales se incluyen en diversas antologías, algunas para causas benéficas como Olmos Grises, cuyo dinero recaudado va para el área de investigación de enfermedades raras del Hospital de la Fe, de Valencia.

Mi creación literaria, en cambio, se reduce a escribir poco y corregir mucho. Tengo quizá material como para otro poemario, muy ligado a los temas grecolatinos y con influencia de Gamoneda. Lo que dije hace no mucho lo repito: mi última poesía es el resultado de mezclar en una batidora a Gamoneda, Virgilio y Camus. Veremos a ver cómo acaba esto…

La razón está dormida,
ahora veo a la muerte
como una falsa alarma.