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MÉDULA MUSICAL #44: 13 ANGELS STANDING’ GUARD

By 28 noviembre, 2019 No Comments

Hoy, Nanna me ha recomendado una canción para escuchar en un momento de tranquilidad, pero “que es intensa”, me avisa… De todas las canciones habidas y por haber, la canción que me recomendó hubo de ser precisamente la que fue.

30 de enero de 2010. Sara y yo compramos los billetes del tren de cercanías Murcia-Alicante en la estación de El Carmen. Pone que pasa en unas horas, así que nos vamos a tomar algo mientras tanto. Cuando se acerca el momento del suceso ferroviario nos acercamos al andén. Miramos, expectantes, la vía. Volvemos la cabeza al reloj para consultar cuánto le queda para recibirlo, pero ahí no marca nada. Esperamos un poco, con la sospecha que hay algo que no contemplamos. Mantenemos la esperanza, hasta que se rompe. Nos acercamos al puesto de información, donde buenamente nos informan que podíamos subir a cualquier tren “hasta la hora que marca el billete”, no la que marca exactamente . A día de hoy sigo sin entenderlo. No sabemos muy bien qué hacer, así que llamo a mi padre que, a regañadientes, acepta recogernos y llevarnos hasta Alacant. 

Godspeed You! Black Emperor Madrid La Riviera

Una vez llegamos a la ciudad nos recogen Adri y su padre en coche. Emprendemos camino hacia nuestro objetivo final: El concierto de Godspeed You! Black Emperor en Madrid, un hito vital de destacada relevancia que en este precios momento nos conduciría al offtopic. Aliviado de que al fin todo siga su curso natural, me relajo en silencio mientras recorremos kilómetros. Adri comienza  a hablar de noséquégrupo con nombre rarísimo al que le había comprado un cedé que le había llegado desde Canadá hace unos días. Sube el volumen a todo lo que da. Yo, preocupado por la armonía del pequeño espacio que compartimos, quedo atento a cualquier posible incomodidad del padre de Adri, el bienintencionado encargado de llevarnos del punto B al C, pero no dice ni mú. 

El sol brilla intenso, y yo miro por la ventana. Desde los altavoces, un gato psicodélico empieza a tomar presencia. Lentamente. Cada vez maulla más alto, y yo lo siento más fuerte. La piel se me eriza, y no es un cliché. Está sucediendo. Mi mente aún joven, lúcida y de fácil ensoñación se deja llevar. Me voy dejando llevar. Sigo dejándome llevar. Los violines aparecen y se entretejen suave entre los maullidos. Una extraña melancolía apoteósica me cautiva. Mi corazón se eleva y recuerda el ímpetu de la voluntad, admira la belleza que se le muestra y desea compartirla. Desde entonces, sigo compartiéndola. Un maullar que aúlla, y que continúa acompañándome casi una década más tarde. 

13 angels standing guard ‘round the side of your bed, de ASMZ. Nanna tenía razón, sí. Era una canción intensa. Una canción que ha parido decenas de dibujos de trazo roto y sentío. Que ha compartido conmigo momentos muy chungos y algunos otros demasiado bellos. Una canción que puso la semilla a Soulshaker, que es un emoji corazón azul y vermús en cafeterías perdidas. Que me recuerda a cuando empecé a aprender guitarra con Diego Espeche y a cuando me dio por escribir un poco mejor – aunque haya dejado de hacerlo-. Una época de sueños extraños de nieve y oscuridad, de extraña obsesión por la estética y la epistemología. 

Es curioso. Todas las personas con las que he escuchado esta canción sigue su camino, separado del mío. Pero la canción no se va. Quizás, su auténtica belleza misteriosa no es otra que todas estas historias que guarda. Que contiene desde antes de que sucedieran en tan solo en siete minutos y veintidós segundos. Con este ejemplo personal se manifiesta una creencia básica: que el arte tiene caminos para acercarse a la verdad y contener historias que ningún otro medio es capaz de equiparar. Escurridizo, velado, hiriente y sanador, oscuro pero luminoso al mismo tiempo. Un paisaje que ha de disfrutarse ampliamente y desde dentro para que cobre sentido y se perciba en su plenitud. Un silencio que a día de hoy es difícil de hallar, pero continúa existiendo si escuchas atentamente.