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ENTREVISTA: Elena Trinidad Gómez, autora de ‘Afectos de lejano alcance’

By 24 abril, 2019 septiembre 12th, 2019 No Comments

Hoy os traigo a Elena Trinidad Gómez García, autora del poemario ‘Afectos de lejano alcance’, que ha conquistado el concurso de la librería La Montaña Mágica de Cartagena y que será publicado por la editorial Balduque y con el sello de la primera. Elena nació el 5 de octubre de 1997 en Cartagena, forma parte del colectivo cultural Bálamo del Arte también como coordinadora y forma parte del consejo editorial de la revista ‘El vuelo del flamenco’. En su biografía literaria, encontramos su participación en ‘Siete menos veinticinco’, antología de jóvenes poetas, coordinada por la Asociación Cultural Diván, y también diversas participaciones en publicaciones literarias y La Mar de Letras.

Las citas del comienzo de la obra, ya muestran un cierto sentimiento de muerte y resurgimiento de la infancia en la vida adulta -o así interpreto yo la cita de Camus-, que se confirma en el primer poema, en consonancia con la visión de la pena o como el dolor parte de la vida de Manuel Machado. ¿Para ti qué es ‘Afectos de lejano alcance’?

Es una buena interpretación. Se trata de un libro en el que se viaja a diversas etapas de la niñez hasta llegar al momento de pérdida, de ausencia. Parte de ‘Afectos de lejano alcance’ es tratada desde la poesía de la experiencia, ya que digamos que tiene una gran dosis biográfica en cuanto a imágenes que se quedan grabadas y no se van, y a la vez también juega con lo que he observado a mi corta edad, lo que le ha sucedido a diversas personas a mi alrededor.

Adentrándonos en los conceptos que vertebran el poemario, ya no solo vemos la presencia del mar, sino que también encontramos el término patria en versos como: En mi patria de niña/ quedan hundidas las /banderas, que marcan un cierto personalismo de la voz-poética a través de lo que ha vivido. ¿Cuál es tu visión individual de la patria?

El concepto patria o nación ha sido prostituido por unos y por otros. No creo en ningún tipo de separatismo o nacionalismo que cree diferencias entre personas de un mismo país o ataque al inmigrante, al igual que me dan tirria los chovinistas de salón. Se debería empezar a replantear hasta dónde queremos diferenciarnos unos de otros partiendo de la base de la nación política y la nación cultural.

También, se puede ver en tus poemas, la presencia de España en los versos: Es España aquí/ una herida/ repito / una herida/ que nace entre el calor; o en el poema dedicado a Salamanca, donde describes cómo se ve la vida desde un balcón de la espectacular ciudad. ¿Coincides con Antonio Machado que España debería ser “el conjunto de sus paisajes y gentes”? ¿Crees que existe una identidad colectiva más allá de las individualidades culturales propias de cada lugar?

Sí, España es una nación política pluralista aunque es verdad que no somos iguales. Aunque en la Constitución se nos ofrezcan los mismos derechos en todas las regiones se ve que no es así. Opino como Antonio Machado, hay una identidad cultural innegable.

En poemas tales como Lentejas con verduras para cenar pasadas las doce y media, se muestra una escena cotidiana que nos lleva a la cocina y nos sitúa en una comida que quizá no sea la más elegante; o en Cúpula, nos llevas a la noche de Año Nuevo para recordarnos que todo tiene un final y que todo empieza de nuevo. ¿Crees que la poesía debe valerse de los momentos más cotidianos o repetitivos del año para mostrarnos nuestra propia humanidad? ¿Y qué crees que pensarían los poetas si nos vieran comer lentejas?

Creo en la poesía de temas cotidianos como hizo en su momento Luis García Montero; y creo que un poema como el de las lentejas rompe con esa solemnidad a veces innecesaria, es una especie de autorretrato ridiculizando un poco esa postura.

Asimismo, hacia el final del libro, otro de los temas que toma relevancia es el de la mujer. En el poema Diálogo, precedido del estribillo de Rosalía, vemos una importante presencia de la voz femenina que está contando un sufrimiento; o en XVII, vemos a Dasha, una mujer que se marchó, como un amor de la infancia cuya imagen ha vuelto; o en Grumo, donde te remites a las mujeres que han vivido una vida dura y que comparten la mesa con las niñas. ¿Cuál crees que debe ser el papel de la mujer de hoy? ¿Crees que la sororidad es un concepto que siempre ha estado en la literatura de las autoras femeninas o que está más en boga ahora mismo?

El papel de la mujer en el mundo rural está todavía muy poco valorado incluso en el movimiento feminista. A veces nos centramos en lo que ocurre en las urbes y no en lo que hacen y han hecho muchas mujeres trabajadoras en los pueblos, son un gran ejemplo y en Grumo hago una especie de homenaje. Es un libro feminista sin duda alguna, uno más de los que están saliendo a la luz con esta tercera ola del feminismo, con esta sororidad tan necesaria entre nosotras las autoras y que ahora resurge con más fuerza.

También es importante, la presencia de la juventud en tu poemario, como en Manhattan, donde los jóvenes se muestran imparables o, en contraposición, en XIII, donde los amantes que parecen darse todo ante la calidez del sol, saben que después del verano llega la despedida, el frío y el fin de la vivencia. Junto a este concepto, también se encuentra muy presente el futuro, como en el poema XII, donde aparece el legado y el envejecimiento. ¿La unión de la juventud y el futuro en tu poemario es fruto de tu propia edad? ¿Crees que en el revalorizas la necesidad de la experiencia que se va adquiriendo con el tiempo?

Sí, conforme cumplo años más valoro las experiencias que la edad (parezco una vieja ahora que lo pienso ja ja) me otorga. Es un libro de reivindicación del futuro, entre otras cosas, una necesidad de ser conscientes del paso del tiempo y de lo que tenemos en nuestras manos socialmente hablando.

La muerte, la sangre, el paso del tiempo… tienen una gran importancia a lo largo de todo el recorrido, en unas ocasiones, como la muerte presenciada y en otras como una remisión a lo inevitable. ¿Crees que el lector se sorprenderá al ver la presencia continua de esta referencia? ¿Los ‘Afectos de lejano alcance’ tienen que ver con eso que sentimos cuando alguien se va para siempre?

Tengo una gran fobia a la sangre y ese tipo de pensamiento junto con el de la muerte son algo en lo que a veces sueño, a veces más de lo normal y es muy recurrente sin ser consciente de ello en el poemario.. Digamos que aquí la muerte va más allá de lo físico, hay muchas formas de morir.

Como no puede faltar, y yo que conozco tan bien tus gustos musicales, vemos la referencia en Behind the wall of Sleep, donde nos cruzamos con un rockero que empieza la noche bebiendo y sale del bar, comprobando que queda poco para el amanecer, quizá en una moto. ¿Cómo ha influido el metal en tu poesía?

Bastante, la verdad. Tanto el flamenco como el metal han influido mucho en mí. El aura oscura del poemario viene dado por estar en contacto con el rock duro de Led Zeppelin y de grupos de metal como Black Sabbath, son los dos géneros que más escucho desde adolescente; aunque también hay influencia de Enrique Morente muy directamente en poemas como Manhattan, me encanta.

Asimismo, aunque en menor medida, dentro de tus versos se encuentran algunos dedicados al amor desde una visión quizá muy descarnada o desengañada y la admiración a una persona en especial. Destacan los versos de XIX donde la voz-poética ha olvidado el significado de un “te quiero”. ¿Cuando lees a otros autores piensas que la expresión del amor puede caer en el fingimiento? ¿Crees que el amor solo se vive en pareja o que es algo que se extiende más allá de lo convencionalmente establecido?

El sentimiento de amor, en general, y como lo concibo yo en este libro, va más allá del de pareja. No sé si hay fingimiento. supongo que hay que saber hasta qué punto puedes crear un sentimiento impostado dentro de una creación artística, en mi caso la emoción no se puede fingir en la obra literaria. ‘Afectos de lejano alcance’ muestra todo tipo de amor, porque soy muy afectiva aunque poco enamoradiza.

Para acabar, nosotras como fans de la sidra y como compañeras en Bálamo del Arte, continuamente hablamos y discutimos sobre la necesidad de crear una mentalidad crítica acerca de las lecturas que caen en nuestras manos y sobre el mundo de la cultura en general. ¿Qué mensaje mandarías a todas aquellas personas más jóvenes y de nuestra edad que desean empaparse de la cultura que les rodea?

No soy la más indicada para dar consejos a nadie, pero bueno, ya que me lo preguntas…. Lo esencial es no caer en lo tópico y ser crítico con lo que uno lee y escribe, leyendo tanto obras actuales como obras clásicas.

Redactado por Anabel Úbeda (1994), filóloga, escritora y autora del poemario Visiones del refugio azul (Boria Ediciones, 2019), coordinadora del Colectivo Cultural Bálamo del Arte.