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MÉDULA MUSICAL #37: NO WAVE

NO WAVE: EN LA COSTRA DE LA OLA

1978. Brian Eno, que había acudido a Nueva York con el propósito de masterizar el segundo álbum de la banda Talking Heads, asiste como público a un concierto de grupos underground locales entre los que se encuentran DNA, Teenage Jesus and the Jerks y Mars. Impresionado, pretende grabar y producir una compilación de estos para dar a conocer el movimiento. En palabras de Eno: “Las bandas de Nueva York nacen debido a una situación de “qué pasaría si…”; el punk inglés trata más sobre un ‘sentimiento’ (…) Yo siempre fui parte de una influencia inicial. Pero hay una ligera diferencia entre mi y las bandas de Nueva York. Lo que ellos hacen es una rara forma de búsqueda; genera un vocabulario que la gente como yo puede usar. Estas bandas de Nueva York son como postes de cercas, los bordes reales del territorio, y uno puede maniobrar por dentro.

Porque la No Wave es más un movimiento que un género de música. No es difícil de desenmascarar, sus estructuras repetitivas nos recuerdan a sus contemporáneos del industrial como Throbbing Gristle o Cabaret Voltaire; y las armonías que crean son bastante atonales, lo que no quiere decir que sea música totalmente basada en el ritmo. Es música que posee fuerza, pero no es difícil percatarse de que no son lo que se etiqueta como ‘virtuosos’. DNA, por ejemplo, tenían una experiencia casi nula tocando instrumentos.

La No Wave nació como una respuesta radical a todos esos músicos punk que iban moviéndose poco a poco al New Wave. Un grupo de personas que surgieron relativamente a la negación: ni lo que tocaban era parecido, ni lo que decían era lo mismo. De hecho, algunos incluso negaban pertenecer a algo. En cuanto al nacimiento del término, algunos lo atribuyen a una entrevista a Lydia Lunch en la que se le preguntó si pertenecía al New Wave: “Más bien al no wave” contestó ella. Otros lo atribuyen a una revista local underground llamada NO. “Ellos fueron los primeros en escribirlo, pero no sé si acuñaron el término”, dice Mark Cunningham de Mars. Echando un vistazo a sus letras, podemos observar un claro mensaje nihilista, abstracto u oscuro.

Ilustra Lunch: “Al estar en una banda, al menos en cuanto a las reglas del rock en los setenta, uno debía al menos saber cómo tocar un instrumento. Pero mejor que gastar el tiempo arreglando esto, los No Wavers lo ignoraron. La razón era simplemente el hacer música, no aprender cómo primero.” James Nares, de Contortions: “¿Quieres hacer música? Coge una guitarra, aporrea unos acordes y puedes hacerla. ¿Quieres hacer una película? Reúne a tus amigos, ponlos a ello y haz una película.” Amos Poe, un director de cine del movimiento, declara: “No saber lo que haces a veces es lo mejor. Si sabes lo que haces probablemente no lo harás. Porque pensarás: ‘No puedo hacerlo de esa manera.’ Si no lo sabes, ¿Quién te dirá que no puedes?”.

Una de las mayores influencias de los músicos del No Wave fue sin duda la banda Suicide. Puede observarse en las estructuras de las canciones o en el nihilismo de sus letras. Lydia escribe: “¿Nihilista?, El país entero era nihilista. ¿De dónde vinimos? La mentira del Summer of Love en Charles Manson y la guerra de Vietnam. ¿Dónde está lo positivo? ¿Debería ser una positiva de mierda? ¡Que te jodan! Si quieres positivismo, busca en otra parte. Vete a encontrar una mentira diferente”.

También hubo creadores de cine en el movimiento a los cuales se les compara con la Nouvelle Vague francesa.

 

Redactado por Eduardo Hervás Andrés.

Fotografía de Eduardo Hervás Andrés.