Amalgama

AMALGAMA #26: EMO, THE MUSICAL

By 21 febrero, 2019 No Comments
Emo The Musical

They’re just emos!

 

Después de una desastrosa llamada de diez minutos, conseguimos pedir una pizza carbonara sin bacon. “Sin gracia”, dice Belén. Le copio la frase y la repito, porque Alejandro no se entera. Estamos tirados en la cama, sin energía. Miramos la pantalla y mareamos una y otra vez la lista de series, películas y documentales. Comedias, dramas, estrenos… Nada nos convence, no hay nada bueno que nos apetezca ver. Hasta que aparece. Vislumbramos, entre la maleza digital, una miniatura que destaca sobre las demás. No por su belleza, sino por el esperpento que agracia nuestra mirada: EMO, the musical. ¡Qué caprichoso el destino! Nutre el alma de aquello que necesita, si se le escucha.

Nos disponemos a verlo con la actitud de quien va a ver ‘Sharknado’. Hacemos clic, y el musical comienza. A partir de ahora, si sigues leyendo, asumes la responsabilidad de recibir spoilers de esta obra de arte contemporánea.

Las primeras escenas revelan la calidad artística de lo que estamos a punto de tragarnos. Ethan, el protagonista, está triste porque se siente solo. Toca la guitarra. Un adolescente incomprendido que se siente emo y se quiere morir. Ni corto ni perezoso, atraviesa el patio del instituto y se ahorca, pero no muere. Eso sí, logra que lo expulsen, y aquí comienza la verdadera historia del musical. Joven adolescente nuevo en clase, que quiere encajar y empezar de cero.

Lo primero que hace es identificar al grupo de personas con las que quiere integrarse: ‘Worst Day Ever’, una banda de emo rock que aspira a ganar el concurso de bandas del instituto y que es de todo menos buena y simpática.  Necesita impresionarlos para entrar en el grupo y ser aceptado por la tribu. Mientras desarrolla un plan, se topa con lo que será la fuente de sus aventuras y desventuras: la banda rival, donde se encuentra Trinity. La batalla entre el Bien y el Mal, la Luz y la Oscuridad, los Jedi y los Sith, los Orcos y el mundo libre. Aquí, nuestro personaje encarna la suerte de Anakin, el elegido por la Fuerza para restablecer el orden en la galaxia pero coquetea con fuerzas prohibidas hasta que cae irremediablemente en el Lado Oscuro. Lo que pasa es que aquí es al revés.

Emo The Musical

Trinity es una joven evangelista que descubre en la taquilla de Ethan una cruz cristiana, y eso es amor a primera vista. En cuanto terminan de tocar, ella se acerca para invitarlo a ir a la iglesia, lo que ofende a Ethan. “¿Es que no me ves?” ¡Es ateo y emo! No pueden verlos juntos, porque necesita impresionar a la gente más cool de la escuela. Me gustaría saber en qué dimensión paralela los emos eran los guays. Ella, con el sentido común que puede tener una cristiana convencida,  le responde “¡Son solo emos!” La adolescente no se achanta, y decide convertirlo a la única religión verdadera.

Como todo buen guión, aquí hay tramas y subtramas. Cada personaje de la serie oculta un terrible secreto que, de ser descubierto, dañaría gravemente la imagen social que se ha construido para poder ser aceptado. Todos ellos responden a un cliché que pone en manifiesto el variado caldo de cultivo que puebla las aulas, elevado al máximo exponente dramático adolescente. El líder carismático y agresivo que lo sacrifica todo por un objetivo, pero que en el fondo solo quiere demostrar algo. La pareja de evangelistas que van a tener un hijo pero lo ocultan. La needy girlfriend que amenaza con destruirte si la dejas. El homosexual que asiste a terapia de choque cuando tiene pensamientos pecaminosos.

Pero la trama principal es la del amor. Porque el amor da sentido a todas las cosas y es la energía que nos mueve. Todas las canciones son de amor, por algo será, ¿no? A Ethan y a Trinity les asignan como trabajo de clase componer juntos una canción. De amor, claro. Como en la casa de ella eso de que entren chicos no está muy claro, deciden quedar  en la del protagonista. Saltan chispas entre ellos, pero ninguno cede a la tentación. La trama evoluciona entre besos a escondidas y bautismos. Poco a poco, al emo le da por la música folk y el optimismo. A la cristiana, por pensar más allá de los estrechos dogmas bíblicos. Ambos comienzan a ver que hay un mundo más allá, y que ninguno de los dos actúa como siente.

Ethan es el que más confundido está. Su banda le obliga a quemar la biblia que Trinity le dejó, luego rompe su guitarra, después queman la clase de religión… Lo típico. Mientras el enamorado sucumbe al vandalismo, la enamorada improvisa una canción a capella en una especie de terapia de grupo religiosa.  Descubrimos entonces la gran verdad. Que los emos y los cristianos tienen mucho más en común de lo que creíamos. Si Jesús naciera ahora, ¿no sería emo?

 

 

Un momento, ¿pero esto es una idea novedosa? Obviando que hablamos de una subcultura que tuvo su auge hace más de diez años y ya no quedan emos de verdad, claro. Los darks y los cristianos han coqueteado desde el inicio de sus existencia. No hay más que ver a bandas como blessthefall. Cuando descubrí que en sus letras la palabra dios la escribían con mayúsculas me entraron naúseas pero, al final, el amor prevalece. Y seguí escuchándolos. Un par de veces más, hasta que dejaron de gustarme definitivamente.

 

Total, que al final todos son felices tras un muy sorpresivo desenlace en el concurso de bandas. Ethan y Trinity apartan sus diferencias e inician una relación monógama e internan al homosexual reprimido en un centro de rehabilitación. Just like things should be.

 

Emo The Musical

 

Redactado por Thomas Alburquerque.