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MÉDULA MUSICAL #31: LA PLATA, SIERRA Y AIRON JAZZ

By 12 febrero, 2019 No Comments
El grupo La Plata tocando en la REM por el Microsonidos

DESIDIA ENTUSIASTA

Estoy cansada, me enfado con un amigo, me sale mal una entrevista y me duele la cabeza. Solo me falta tener la regla para completar el pack de persona hundida en la miseria y hecha un despojo. Sí, así de dramática estoy. Aún sigo recuperándome de los ojos llorando, los mocos y una nariz a punto de hacerse costra de tanto sonarme. Todo mal. A 8 de febrero de 2019 me viene como un guante la primera estrofa de Esta Ciudad de La Plata:

Estoy cansado y no puedo dormir, no tengo sueño

Creo que es por esta ciudad, le tengo asco

Quiero cerrar los ojos y entra luz por la ventana

Debiste cerrarla

Sólo por esta premisa sé que me dirijo al concierto adecuado, pero sin olvidar el drama que invade mi vida. Ceno media pizza del Mercadona. Esa media pizza que me ha sobrado de la comida. Quién pudiese tomarse unas buenas lentejas.

He quedado con Álex, llego tarde. Me he entretenido fregando todo lo que tenía amontonado en la cocina. Qué diversión. Un viernes por la noche a gustísimo entre restos de comida como buena previa a un concierto. Pero que mi asco vital no os contamine, en realidad tengo ganas de ver a La Plata. Y a Airon Jazz.

Llegamos pronto, aún no abren las puertas de la REM. Son las 22:30h y aún no abren. La puntualidad vuelve a llegar tarde. Pero en fin, ya estamos dentro. Escucho al portero decir que tocan tres grupos y sinceramente, ni me había enterado de que tocaba Sierra. No sé ni quiénes son Sierra. Este es el nivel de atención.

 

Haciendo tiempo

Bien sabido es por todas las personas que quiero, lo mucho que me gusta Perro. Digamos que cada cierto tiempo siento la necesidad de un concierto suyo. Y sus discos son un continuo en mi repertorio musical. Cuánta sinceridad en el escenario, cuánta majadería y cuántos sintetizadores.

Airon Jazz tocando en la REM por el Microsonidos

Pues qué alegría ver cómo Aarón, uno de los baterías del grupo presenta su trabajo en paralelo: Airon Jazz Quartet Band Trio. Un nombre cortito y simple, nada presuntuoso. Me fascina. Aunque para mi sorpresa Aarón viene acompañado de Guille, el vocalista principal de Perro. Tenemos a 2/4 de uno de mis grupos favoritos sobre el escenario. ¿Qué voy a pensar?

Se cambian los papeles: Guille a la batería, Aarón al bajo y de voz principal. Canciones cortas, letras directas, sinceras y simples componen el repertorio corto de este dúo entre las que destacan Famélico y Cansado, canción que transmite la flojera de cocinar. O al menos eso parece. A rico no me ganas, que da la sensación de estar escrita por un capitalista farlopero. Aún así me gusta. Todo es fascinación con esta gente. Yo no sé qué tienen, así os lo digo.

Tienes la cara de un Gemelier, en pasapalabra se ve quién eres

(o al menos eso creo)

 

Entre canción y delirio comentan que tiene que hacer tiempo, les han dado 35 minutos para tocar. Llevan 10. Entre interacción con el público, peticiones como “tocad Martillo” o “Bicicleta y Popera” consiguen alargar su estancia en el escenario. Al final tocan 20 minutos. Casi que es el mejor concierto de los tres de la noche.

 

Lapsus temporal

Lo siento, soy incapaz de decir demasiadas cosas sobre Sierra. No sé quiénes son, aunque me alegra que tengan público que esté disfrutando. En frente de mí tengo a un fotógrafo al que se le ilumina un poco la cara mientras trata de hacer fotos y bailar a la vez. La tía que tiene al lado le insta cada dos por tres a que cante con ella, pero se le ve con la alegría contenida.

A mi izquierda hay un señor con jersey azul que lo está viviendo muchísimo, se las sabe todas. Yo miro de reojo cómo baila, igual que hago con el público en general. Están felices. Imagino que eso dice algo bueno del grupo y del ambiente. Yo me estoy durmiendo de pie. Yo, yo, yo.

¡Por fin sale La Plata! Míralos, qué monos poniendo su bandera de fondo. Me encanta que los grupos tengan una bandera con sus símbolos. Además van uniformados entre tonos blancos y negros. Saben cuidar la escenografía. El batería va en gayumbos.

Ahora sí que mi cuerpo empieza a contonearse. Con seriedad mezclada con un pasotismo hacia el público se abren paso ante unos fanáticos empedernidos. Hay una chica justo en medio del público con una camiseta del grupo. Después la vemos subida a hombros de alguna persona. Pobres los que están justo detrás.

Lo que más me gusta de La Plata es la voz de Diego, el cantante, con su actitud de  estar hasta el coño, las letras pesimistas y los ritmos bailables.  En la posición de inferioridad que me otorga el escenario, no puedo dejar de mirar a la bajista. María toca demasiado bien, tiene actitud de estrella. María enamora.

Miedo al fracaso, al vacío, al rechazo, miedo a la nada

 

Ironía y pogos suavecitos

Parecen estar dispuestos a abandonar esa seriedad con el público y comparten con nosotros que es el cumpleaños de Salva, el guitarrista. ¡Oh, qué bonito! No, la ironía inunda la sala y se mueven al ritmo de Cumpleaños feliz, pero mal. Vejez, menos años de vida, risas. Continuamos con el concierto. Al tiempo que empieza a sonar Un Atasco tengo a dos tíos que se me cruzan por delante para ponerse en medio del público a dar empujones con los demás. Sólo uno se queda entre la multitud desenfrenada, el otro nubla mi vista con la cabeza que me saca de altura. Le odio un poco. Sigo bailando.

La Luna llena de soledad

Y a quién le importa si ya no está

 

Ya me vengo arriba del todo con Esta Ciudad, está en el top de canciones deprimentes que me hacen feliz. La escuché por primera vez al poco tiempo de volver de Oporto, cuando seguía con la saudade. Odiaba mi vida. Odiaba esta ciudad. Adoro el ‘Desorden’.

Solo quería ver esta ciudad arder

Perderme, nunca más volver a aparecer

Y verla arder

Y verla arder

Y verla arder

Y verla arder

 

Redactado por Belén Bravo.

Fotografías de Susana Marlo.