CANTAR Y PASEAR

Médula Musical Hans Laguna

El amor llega cuando menos te lo esperas. Su última flecha atraviesa mis oídos mientras voy en la parte delantera de una furgoneta de reparto sin airbags. Hay tan poco espacio que si me pongo recto le doy al cambio de marchas, y aquí nadie quiere morir. Al menos, si muero, que sea por esta flecha recién descubierta. El disparo de Hans Laguna Shreevats Venkateshwaran suena suave y prende mis neuronas como pocas cosas lo han logrado últimamente.

¿Sabes cuando algo capta tu atención y no tienes muy claro por qué es? Pero te dejas llevar. La guitarra me mira a los ojos y la voz de Hans se abre paso entre arpegios: “A pesar de que sé muy bien que jamás la encontraré. Me empeño en buscarla, sin cesar. Y así, gasto mi energía”. ¿Qué buscas? No lo dices, y es mejor así. Hay cosas que se comprenden en silencio. Por un momento, siento que estoy escuchándome a mí mismo. Pero esto va más allá. Diste el paso que yo no pude dar cuando escribí ‘Moksha‘. Yo hablé de futuro, tú lo haces desde la posición del que comienza a comprender gracias a los años de aprendizaje y, seguramente, a la ayuda de Shreevats.  Cantos en hindi que trascienden al novel lector de ‘Siddharta’ y comprenden siglos de sabiduría india destilados sobre un molde híbrido. Una síntesis perfecta de dos culturas dispares en una canción, tanto a nivel técnico y artístico como filosófico.

Ney, el conductor, me cuenta que lo descubrió en Radio 3; que en Youtube sus canciones apenas tienen visualizaciones. Unas palabras que días después seguirán siendo fuente de misterio y tristeza: recorriendo y desgranando ‘Cantar y pasear · Raag Keeravani  (राग कीरवानी)’ no puedo dejar de preguntarme;  ¿cómo muestras de arte tan hermosas pueden ser ignoradas de este modo? ¿por qué no tender puentes en todas las direcciones y que cada parte se nutra de la otra hasta el infinito?

Redactado por Thomas Alburquerque.