INTIMIDAD Y PASIÓN

Por alguna extraña razón, nunca recuerdo los grandes descubrimientos de mi vida. David Armstrong tampoco es una excepción, y es que, aunque no recuerdo cómo llegué hasta él, sí que recuerdo a la perfección los misteriosos sentimientos que sus fotografías lograron sacar de lo más profundo de mí: de pronto, en uno de las épocas más confusas, descubría ante mí una nueva realidad, un lugar lleno de sensibilidad y amor que ni siquiera había imaginado que pudiera existir.

                                                                                         

Fotografías de su libro ‘615 Jefferson Avenue’

David Armstrong, nacido en Massachussets en 1954, fue único en su búsqueda de capturar los momentos más intensos de su existencia y reveló un estilo que se caracterizaba por mostrar lo íntimo, aquello que suele pasar desapercibido, y elevarlo a un nivel que solo unos pocos son capaces de alcanzar con la cámara. Este talento, sin embargo, necesitó de otra de las figuras claves del denominado fotodiarismo para ser descubierto: estoy hablando, como no, de la inolvidable Nan Goldin, con la que mantuvo una amistad desde la adolescencia y cuyas fotografías, tan reales y sin artificios, motivaron a Armstrong a sumergirse en el campo de la fotografía, algo nuevo para él, ya que la razón por la que inicialmente ingresó en la Escuela del Museo de Bellas Artes de Boston fue la pintura.

Fotografía de Nan Goldin

Desde entonces, su interés por capturar la belleza pura, sobre todo masculina, no cesó. Esto lo llevó a trabajar para importantes publicaciones de moda como la Vogue y otras de culto como Purple o Self Service, e incluso en publicidad, aunque siempre con su estilo personal, alejado de las normas impuestas por este medio, ya que únicamente dejan mostrar lo bello desde una visión positiva y dan lugar a unas imágenes sin emoción.

Fotografía para Vogue

David Armstrong murió en 2014, a los 60 años, en su estudio de Nueva York, el 615 de Jefferson Avenue, cuyo nombre le dio título a su último trabajo fotográfico y que se convirtió en el epicentro de gran parte de su obra.

                           

 

Redactado por Adrián Alcolea Garrido