Que Mandarina Tango es una apasionada de la palabra no es novedad para nadie. Sin embargo, a veces (pocas), se calla y prefiere dar prioridad a la imagen en su vida. Si le preguntas por su artista preferido dentro de este campo, probablemente se flipe y te responda que es Egon Schiele (el aprendiz de Gustav Klimt para quien no lo sepa).

Es quizá precisamente por eso por lo que se enamoró de la pintura de Tine Isachsen, que evoca en cierto modo el manual de estilo del austriaco. Esta artista multidisciplinar noruega se formó en el Central Saint Martins en el centro de Londres y en la Academy of the Arts en Oslo. En general, trabaja con distintas técnicas que abarcan desde el dibujo lineal, hasta la acuarela, la fotografía y lo audiovisual. Tine ha tenido la oportunidad de ilustrar también para grandes casas del mundo de la moda como Gucci o Prada.

 

Desfile de Prada.

 

En sus obras, llenas de trazos que nunca terminan, vemos reflejada una sensualidad despreocupada que carece de complejos. Podríamos intuir que su estado de ánimo se refleja en la manera en la que produce sus obras. Esto se hace claramente visible en la utilización de colores de sus cuadros e ilustraciones, destacando de este modo una etapa mucho más oscura y tétrica en la que la animación juega un papel importante.

 

 

Podríamos ver en sus acuarelas, un reflejo de su origen escandinavo, y es que las manchas creadas gracias al uso de la acuarela recuerdan a las auroras boreales de su Noruega natal de una manera quizá, mucho más apagada pero desde luego no menos brillante. Crea de este modo, un mundo de sueños y un aura tétrica que emerge a la superficie a través de la tinta y el papel,  y allí, todos tenemos cabida.

Si queréis sumergiros en su trabajo, podéis seguirla vía instagram –> @tineisachsen

http://www.tineisachsen.com

 

Redactado por: Mandarina Tango.