REPRODUCIR, GUARDAR, REPETIR

Vine desde el otro lado del Atlántico cargada de recuerdos, calor y ganas de volver a la primera de cambio. ¡Quién me lo diría! Pero sobre todo, con ansias de ampliar mi playlist después de pasarme dos meses tarareando día sí y día también si Kiki me quería o no. Aparte de los amores tóxicos y las ganas de bailar, nunca pensé que Drake me aportaría algo más, pero me equivoqué. Tenía morriña por su culpa y estaba harta.

Con los ojos plasmados en el reproductor llegué hasta Odetta Hartman -o ella llegó a mí, como suele decirse- y ‘Old Rockhounds Never Die’, su álbum más reciente y el primero en penetrar en mis oídos para permanecer durante más de una semana seguida. Recuerdo estar en la cocina cuando le di al play y me disponía a volver a la rutina de los días de verano en casa. Minutos después estaba tratando de hacer movimientos estéticos -solo reales en mi imaginario- a lo largo del pasillo con Odetta soportándome en esos momentos en los que me vuelvo la persona más incoherente. Andaba flipando y mirando cada dos por tres cómo se llamaban esas canciones. Apenas llegué a You, You y ya quería navegar en la página de ticketea y conseguir su colapso para más tarde luchar por la primera fila. Deseaba tener a alguien al lado con quien ir hasta el fin del mundo. Reproducir, guardar, repetir.

The Ocean me recordó al asesino que vivía en Miami al que me vicié un verano entero con la mejor intro de series de psicópatas. Hartman en esta pieza consigue trasladarme a una película rollo La matanza de Texas, con jóvenes felices y drogados directos hacia la muerte en una furgoneta medio rota y vintage -lo que prefieras-. Y luego está Misery. ¡Ay MiseryTe deja con la mente rota y flipando de la mezcla electro-country, te asesina como una bala certera. ¿Se puede decir que te folla la mente? Se puede, pero habría que aplicarlo al disco entero. Treinta minutos que te dejan buscando sinónimos de flipar, estar extasiada, boquiabierta, erizada.

Amor, sueños y miedos encontré en la Odetta de 2015 y su ‘222’, un disco más corto pero igual de intenso. Revela sus sueños más ocultos a través de Dreamcatchers, una composición corta y frenética que me lleva hasta lo más oscuro y paraliza. Busca consolarme con Lazy LA, las vacaciones soñadas en el paraíso y consigue que desee embriagarme en Italia. Ya espero ansiosa el siguiente flechazo.

 

Redactado por Belén Bravo

Fotografías de  Kate Warren