Panchitos rancios sin limón: Soy Un Máquina vuelve al hogar

Que el mundo es un pañuelo y que los miembros de Encuentros Sonoros somos más nómadas que el pueblo abriéndose paso entre las aguas del Mar Rojo guiados por Moisés, no es novedad. Es así como Mandarina Tango conoce a Adrián Más Rodríguez a.k.á. Soy Un Máquina a punto de vomitar una pizza vegana. También entre jarras de cerveza y panchitos rancios en un bar de gamers en el más profundo Tetuán con una mesa de El Señor de Los Anillos de por medio.

Foto: @_sixiri

Asumimos que el encuentro entre ambos no fue precisamente gastronómico. «¿Qué tú estás en Encuentros Sonoros?», pregunta Adri un poco despistado. «Acho, este payico no se entera de ná, que traigan más panchitos reveníos», piensa Mandarina. Es aquí cuando Adri narra su éxodo tras su partida de Portman y la trayectoria que ha seguido tras él en la gran ciudad. Comienza Bellas Artes en la Complutense, donde emprende su aventura con Javirromasyeye: un auténtico guateque. Tras esto, se involucra musicalmente en Técnicas y Procedimientos y consigue un empleo como barrendero gracias al cual tiene la posibilidad de sentirse como un auténtico telonero de estrellas del calibre de Justin Bieber.

 

Adri se tira verdaderamente a la piscina (no a las de Bellas Artes, que también) cuando decide crear su proyecto personal: Soy Un Máquina. Se convierte en un cantautor poco convencional que habla de su escasa suerte en el terreno amoroso y laboral acompañado en ocasiones por un pequeño séquito compuesto por un contrabajista y un percusionista. Canta cosas de un café, un suplemento y un euro. Mandarina no entiende nada, pero después de tantos años en este vertiginoso planeta, es consciente de que las mejores cosas suelen ir acompañadas por un cierto grado de incomprensibilidad.

Foto: @_sixiri

 

Adri también cuenta que Madrid es una auténtica pasada, pero que hay algo de LA HUERTA que le falta a ese lugar. Madrid es la jungla, siempre sientes la presión de la competencia. La gente te sonríe y te clava una navajita Made In Albacete en cuanto te das la vuelta. En Murcia la gente se quiere, se apoya. Corre al salir del curro para apoyarte en tu proyecto y darte un sudoroso abrazo con olor a limón.

 

Es por eso mismo, por lo que esperamos que cumpláis con el emotivo cliché y no nos falléis el viernes 23 de febrero a partir de las 21:30h en nuestra ya segunda casa El Soldadito de Plomo.