MOODY SAKE: REVENTANDO CRÁNEOS

Hay dos tipos de conciertos: aquellos de los que sales con la sensación de querer darle un -¿metafórico?- morreo a la banda y comprarte todo, TODO su merchandising y aquellos en los que terminas jurándote no volver a escuchar a esos susodichos nunca-jamás-en-la-vida. “Ni aunque me paguen en cañas”, he llegado a sentenciar -con el grado de indignación correspondiente- en alguna ocasión. Ginés Guzmán (voz y guitarra), Toni Pérez (batería) y Jesús Cuenca (bajo) a. k. a. Moody Sake hacen del primer tipo de recitales.

¿Cómo se formó la banda? Ponte en situación: estás en un bar cutre en una de esas horas a partir de las cuales todo lo que sucede es épico o desastroso. Se te acerca un colgado y te propone -en murciano trasnochao– un ensayo conjunto (todos los personajes de esta historia son músicos) en el que tienes que tocar el bajo. Por supuesto, no sabes tocar el bajo… pero aceptas. Ya sabemos que la noche es oscura y alberga infinitos a ver si… pero esta invitación en particular iba en serio, y así fue como Toni engañó a Jesús para que se uniera a él y a Ginés en un proyecto que en ese momento estaba en fase lactante y que hoy, dos EPs y muchos conciertos más tarde, reconocemos como una señora banda de rock.

El paso de Moody Sake por Encuentros Sonoros (6 de octubre, Soldadito de plomo) vendrá marcado por la presentación de “Top The Moody”, su último trabajo: un logradísimo intento de materializar la energía que derrochan en directo. Querían que nos pusiésemos los cascos y nos reventase el cráneo, que acto seguido dijéramos “buaaaajdhfsjbrnfkmr”. Yo confirmo que así es y vosotros, también, porque ya lo habéis escuchado, ¿no? ¡¿no?! ¡¿NO?! ¡¿¡DE VERDAD QUE NO!?!

¡¡¡¡PUES VENGA, COÑO!!!!

Redactado por Carmen Caballero.