Poca carta de presentación necesitan WAW: el despliegue de rock absurdo que hicieron en su primera reunión en la cumbre nos ha llevado (inevitablemente) a TENER QUE contar con ellos en nuestra (también) primera vez como organizadores de algo un poquito más grande.

 

Su música -rock, funky, reggae- mola, pero lo realmente chulo es el toque performático de sus actuaciones: más que conciertos, dan espectáculos. Disfraces, chistes y gritos se dan la mano en una propuesta más-que-musical. De tener que asignarles un lema, sería: “¡Danzad y reid, malditos!”. Y eso es lo que haremos la noche del 23.