Tener expectativas, para quien escribe, suele tener consecuencias catastróficas: aquello de lo que me espero algo extraordinario termina siendo una castaña. Pero como bien dice el refranero (y mi abuela): no hay regla sin excepción, y Rey Lobo ha sido una excepción de las gordas respecto a lo que la decepción post-expectación se refiere. El talento de esos tres tíos con bata no pasó desapercibido para nadie.

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Pero si alguien merece ser subrayado, recalcado y señalado (no con un dedo, sino con todos) es Víctor, que sin hacer mucho ruido y como sin querer, nos metió de lleno en su ‘Nonduermas’ entre acorde y acorde. Nunca vi una personalidad proyectada con tanta sutileza. No sé qué tiene dentro el cabrón, pero no puede parar de transmitirlo. Y joder… Gracias: por hacerlo y por permitirnos ser partícipes de ello.

Redactado por Carmen Caballero.

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